sábado

Resultados 2011 - 1

Recuerdo que cuando salí de la oficina en donde me inscribieron para los cursos que iba a llevar durante el 2011 – 1 lo único en lo que pensé fue “Alejandra, no vas a dormir este ciclo”. Ese mismo día me encontré con una amiga en la universidad, porque ella también había ido a inscribirse, y le comenté que tenía ciertos temores porque los lunes tendría programado tres exámenes a la vez y no sabía si saldría bien en todos. A pesar de eso, tomé la decisión de dar todo de mí y enfrentar los retos que se aparecieran durante el ciclo.

Durante las primeras semanas del semestre me sentí realmente mal. Los primeros dos fines de semana los pasé con depresión porque me dejé llevar por algunos comentarios repetitivos de algunas personas con respecto a la cantidad de cursos que estaba llevando. La verdad es que me molestó bastante que me dijeran cosas como “yo te lo advertí. Te hubieras salido de algún curso, con 8 no vas a poder” o, “conténtate con sacar aunque sea 11 en los cursos, mira que estas llevando 8”. Yo estoy segura de que las personas que hicieron esos comentarios no lo hicieron con mala intención, ya que sólo se preocupaban por mí. Sin embargo, estos comentarios no se detenían a pesar de que yo les decía que no estaba preocupada y que lo estaba manejando bien. Eso fue lo que realmente me molestó.

Pero el ciclo avanzaba y las lecturas se acrecentaban, así como las exposiciones y las presentaciones de avances preliminares de los trabajos. Yo no tenía tiempo para preocuparme por esas cosas (aunque me molestaran), yo tenía que centrar toda mi preocupación en sacar adelante mis cursos.

La semana de parciales fue muy dura. Mis parciales duraron 2 semanas, que a mí me pareció una eternidad. No fueron 8, sino 5 porque algunos cursos no tenían examen parcial, pero fue bastante agotador. Recuerdo que el último día de exámenes era un martes, y tenía que presentar un ensayo (que reemplazaba al examen parcial). Por supuesto, no había redactado ni una sola hoja del ensayo, sólo había hecho un esquema preliminar de cómo lo iba a redactar durante el fin de semana. Ese lunes tuve que quedarme en la universidad hasta las 7 de la noche porque tenía el examen de Historia de Estados Unidos, así que sabía que no iba a dormir esa noche. Yo sentía que los ojos me pesaban, sólo quería dormir. Lo necesitaba.

Estaba camino hacia la puerta de salida de la universidad cuando me encontré con un amigo, él me dijo que quería hablar conmigo. Concretamente lo que me dijo fue que no estaba bien lo que estaba haciéndome (creo que lo dijo porque el cansancio se me notaba), y hasta me recomendó una forma de estudiar. La verdad es que aprecié mucho que se preocupara por mí, pero le dije claramente que yo no estaba pensando todo el tiempo en la cantidad de cursos que llevaba, pero que todos me lo repetían todos los días y eso me incomodaba. Le dije que mi cansancio de esa semana se debía a que no había dormido, en efecto, pero eso era porque mi horario del semestre me mantenía el 90% de mi tiempo en la universidad en clase, y el otro 10% lo utilizaba en tratar de almorzar algo, o en buscar algún libro en la biblioteca. Por esa razón tenía que leer hasta tarde en mi casa.

En realidad a mí no me gusta estar informando a los demás mi itinerario de estudio, después de todo cada uno tiene su propio ritmo y organización. Pero, me pareció pertinente decírselo para que entendiera que yo me estaba tomando en serio la responsabilidad que llevar esa cantidad de cursos suponía y creo que también se lo expliqué para dar la conversación por terminada ya que tenía que ir a casa para redactar mi ensayo. Conversamos de algunas cosas más, y luego me acompañó hasta la puerta. Creo que fue una conversación en la que quedo clara mi posición al respecto, y era lo que necesitaba para darme seguridad.

Bueno, me fue muy bien en los parciales y cuando recibí mis resultados sentí que podía lograrlo. Esa había sido la primera prueba. Las semanas que transcurrieron después de los exámenes fueron más duras ya que no sólo tenía que preparar las lecturas de clase sino ya tenía que enfocar totalmente mis energías en los trabajos. Creo que eso fue lo más agotador.

Yo sabía que el tiempo estaba en mi contra, por lo tanto necesitaba organizarme con precisión. Así que decidí que ya no tendría fines de semana y que necesitaba estudiar durante todo el mes de Junio y hasta que terminara el ciclo el 8 de Julio, de lunes a domingo. Sabía que iba a terminar totalmente agotada, pero era la única forma. El plan fue el siguiente: Leer durante toda una semana para un trabajo, el primero fue Historiografía General, luego, el viernes en la noche hacer un esquema preliminar, y por último durante el fin de semana redactar la monografía. Una vez escrita le daba una revisión final una noche antes de la entrega para corregir alguna falta ortográfica, o añadirle algún dato recientemente hallado. De esa forma, me evité la preocupación de hacer los trabajos contra el tiempo y a última hora y pude terminarlos hasta varias semanas antes de su entrega oficial.

El único trabajo que se salió de mi calendario fue el de Historia del Perú 3. Pienso que si hubiera comenzado con ese ritmo de estudio desde la última semana de mayo no me hubiera tenido que pasar toda la noche del lunes 4 y la madrugada del martes 5 de julio redactando la monografía. Sin embargo, como ya dije también tenía mis exposiciones y lecturas de clase. Necesitaba darme tiempo para todo ello. Además, no todo puede ser perfecto, ¿no?

Ahora que he recibido por fin los resultados oficiales no puedo estar más feliz. No sólo estoy contenta por mis notas, sino porque realmente lo he conseguido. Es decir, este ciclo me he disciplinado a mí misma. He dejado de lado muchas cosas que me gustaban como ir a conciertos, escuchar música, o ir al gimnasio. Todo mi tiempo era para la universidad, hasta mi tiempo en casa. Me alejé de mi familia, y hasta los mandaba a dormir temprano sólo para que me dejaran leer en la sala con tranquilidad.

¿Saben qué? Me siento muy orgullosa de mí misma. Normalmente no diría este tipo de cosas en público porque a veces se malentienden… No lo sé… Se podría pensar que soy un poco creída si digo ese tipo de cosas, pero lo cierto es que lo estoy. Me puse un objetivo y lo conseguí, hice un calendario con reglas que no debía romper para que todo saliera bien y para que pudiera dormir, y lo seguí. Me prometí no quejarme a nadie de mi cansancio, de mis preocupaciones (cosa que mi mamá detestó durante mis primeros ciclos en la universidad durante el 2008), y así lo hice. Además, he aprendido muchas cosas nuevas durante el 2001 – 1, cada lectura o libro que he leído lo he apreciado mucho y me ha gustado. Creo que eso se debe a que estoy profundamente convencida de que estoy haciendo lo que realmente quiero y amo. Estudiar Historia. ¿Cómo no voy a sentirme contenta si he logrado tanto este ciclo? Eso sería de locos.

El premio más preciado para mí es que mis padres están contentos y, por supuesto, que ahora que estoy de vacaciones puedo dormir un par de horas más. Aún no recupero todas mis energías, pero lo haré. Y estaré preparada para el ciclo que viene, en el que estoy segura habrá muchos más retos en mi camino. ¡Los afrontaré! Estoy segura.

¡Ah! Sólo algo más… ¡AMO LA HISTORIA!

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