No puedo pensar en un principio para esta despedida sin admitir que aún no asimilo tu partida. Con mis propios ojos te vi inerte, más allá de lo que yo puedo alcanzar, por ahora. Sé que era tu momento, se que yo sabía que sólo era cuestión de tiempo para que sucediera. El problema es que yo no acepto que haya sucedido ahora.
Cuando alguien parte siempre queda ese sentimiento incomodo, como remordimiento, de que pudiste haber pasado muchos más momentos con esa persona sí no hubieras estado pensando en lo mucho que tenías por hacer. Personalmente, siento que pase el tiempo que tenía que pasar contigo, sin embargo no te dije todo lo que tenía por decir, al menos con palabras. A pesar de eso, lo que me reconforta es que cada vez que me mirabas yo sabía que me entendías y que siempre hacías un esfuerzo para que ambos disfrutemos de los momentos que pasamos juntos.
Desde que supe que te habías ido no he dejado de recordar detalles de los diecinueve años de vida que he pasado en tu compañía. Nunca olvidaré cuando de niña me mimabas con tus detalles y tus palabras cariñosas, porque a pesar de que no hablabas mucho conmigo el sólo hecho de decirme “Alejita” hacía que algo dentro de mí se activara y mi felicidad estuviera completa.
Abuelito, sólo yo sé cuánto te voy a extrañar. ¿Cómo haré para no doblegarme ante este dolor profundo y punzante que siento cada vez que alguna de esas antiguas memorias regresan a mí de repente? Trato de pensar que ya estás en paz, que ya no sufres y eso me tranquiliza pero, no por eso dejo de sentir la falta.
Y, a pesar de haber comenzado esta pequeña nota como una despedida, me es imposible decir adiós. Diré entonces hasta luego porque me gusta pensar en la idea de que cuando yo también deje este mundo tú me estarás esperando, y así podré oírte decir “bienvenida Alejita” como si nunca nos hubiésemos separado.
¡Te voy a extrañar tanto abuelito! Pero estoy agradecida por los 19 años de compañía que me diste y porque hasta cuando tú estabas enfermo me preguntabas cómo estaba. Te agradezco por cada momento que me tuviste en tu pensamiento y en tu corazón. Esos detalles los llevaré siempre en lo más profundo de mi alma.
Espera por mí querido abuelo. Aleja.




